Caballeros de Nostradamus · No. 7
A pocas horas del fin, quienes creen que la humanidad debe ser destruida para evolucionar — inspirados por las ideas más oscuras de Maquiavelo — se enfrentan a quienes aún creen que el ser humano merece una última oportunidad. Las sincronicidades convergen. Las máscaras caen. La traición es inevitable.
4.6 estrellas globalmente · reseñas de lectores reales
Personajes
Personajes principales

Nicolás Maquiavelo
Personaje principal
El famoso pensador Nicolás Maquiavelo, longevo. Es el principal antagonista. Tiene su propia agenda, una que ni sus supuestos aliados conocen.

Alexander Gordon
Personaje principal
Senador de Maryland, candidato presidencial, heredero de una antigua familia que controla el mundo en secreto. Estudió Derecho en Georgetown, doctorado en Ciencias Políticas en Harvard y Economía en Oxford. Viudo, padre de gemelos de 18 años. Recluta a Vida. Desea evitar la destrucción del mundo para preservar su poder.
Senador, presidente del Comité de Inteligencia del Senado y miembro prominente del Comité de Apropiaciones. Próximo presidente de Estados Unidos. Tiene una cabaña en Virginia donde caza con el tío de Vanessa. Está implicado en el complot del Círculo de Poder y el atentado de Verona. Contactó al Círculo y manipuló a Giancarlo. Contrata a Vanessa como interna por petición de su tío.

Antonio Vivaldi
Personaje principal
Encuentra un manuscrito de Verne, pero lo guarda por muchos años hasta que la vida le lleva a involucrarse con Marilyn Jones y los misterios de la Atlántida. Desciende de un hermano de Antonio Vivaldi, el músico italiano.

Athena Dubois
Personaje principal
Athena es la hija de Angelique Dubois , huérfana criada en un orfanato en Martinica. Posee el don de profecía . Mencionada por el profeta Salomón de Amiens en un manuscrito del siglo XVI, y dibujada cuatro siglos atrás, es buscada para cumplir la profecía de Salomón. FSu papel en la profecía es fundamental.

Aura Gualtieri
Personaje principal
Antropóloga del grupo de excavación de Giambruno en Sudán que desaparece. Está allí tras su fallido romance con un sacerdote. Tiene consigo un tesoro familiar cuya importancia desconoce.

Carlo Nunzio
Personaje principal
Sacerdote romano, se ha enamorado de Aura Gualtieri. Cuando ella desaparece en Sudán, va en su búsqueda. Las cosas no salen como espera...

Doménica Le Blanc
Personaje principal
Heredera suiza, con un 25% de acciones en dos bancos (uno en Suiza y otro en Luxemburgo). Artista y astróloga. Tiene acceso a un jet bancario. Su padre coleccionaba autos antiguos.
Es novia de Stéfano y amiga de Jacinta Schneider.

Fátima Malik
Personaje principal
De Marruecos, trabaja con una fundación. Es pareja de Ricardo (aparentemente, pues se recuesta en su pecho). Tiene un enfoque racional y estructurado. Su papel es recapitular la información y coordinar al grupo.
Miembro del grupo de Cholula. Se convierte en líder de facto del grupo tras la activación. Madre adoptiva de Athena. Recuerda fragmentos de su vida pasada como Persélope.

Hans Andersen III
Personaje principal
Profesor invitado en George Washington University, experto en cultura inca y conexiones entre civilizaciones antiguas usando IA. Tiene doctorados de Yale, Oxford y Bolonia. Es autor de varios libros. Cree en la reencarnación. Se dirige a un congreso esotérico en Bolonia.

Jean Chretien (J.C.) Perrier
Personaje principal
Billonario francés, presidente de Industrias Perrier.
Desciende de Francesco Perrier (Conde de Saint Germain).
Hombre de temperamento de acero, poderoso y decidido, pero vulnerable emocionalmente.
Lidera la búsqueda de las columnae.

Leonardo Da Vinci
Personaje principal
Leonardo da Vinci, el genio del Renacimiento, fue el maestro de Nostradamus y Melzi. Les transmitió conocimientos esotéricos, les legó el cáliz de los profetas y los manuscritos, y les reveló parcialmente el secreto de la inmortalidad. Primero aparece en los recuerdos de Nostradamus, especialmente en su lecho de muerte y en las enseñanzas a sus discípulos. Su decimotercera profecía es el eje de la trama.
Pertenece a una raza de profetas capaz de ver ondas en el éter y predecir el futuro. Busca el cáliz de bronce perdido (el objeto más preciado de los profetas) para realizar un ritual de visiones antes de la inminente crisis. Hoy vive como Piero Vinci, el arquitecto más famoso del mundo.

Marilyn Jones
Personaje principal
Marilyn Jones es una rica heredera que ha usado su fortuna para explorar los mares en busca de la Atlántida a bordo de un barco llamado Nautilus, por lo general acompañada de su hermana Verónica. Es hija de Robert (Bob) Montgomery Jones y Ada Monrose-Jones.

Ricardo Díaz
Personaje principal
Ricardo Díaz creció en una familia adinerada en Costa Rica. Estudió Derecho y trabajó en el Banco Mundial antes de iniciar una carrera diplomática. Su sueño era ser embajador en Italia, pero perdió la plaza frente a su primo hermano Arthur, lo que desencadenó una profunda depresión. La muerte de su madre y la ruptura con su prometida Tatiana lo llevaron al borde del suicidio.
Tras el asesinato de Arthur, pospone su decisión y acepta el cargo de embajador en Roma para investigar y tratar de resolver el misterio de su asesinato. Conoce a la periodista Alessandra Rocca, quien también investiga.

Stéfano Della Croce
Personaje principal
Stéfano Della Croce es un arqueólogo en sabático. Creció en Costa Rica como hijo único, perdió a su padre y abuelo a los diez años, y fue educado por su madre con esfuerzo.
Se convirtió en arqueólogo gracias a una beca de Lawrence Miller, su mentor.
Es un hombre atormentado por sus errores pasados: un matrimonio fallido, infidelidades... Su principal motivación es proteger a su hija Samantha y descubrir la verdad sobre su herencia y la profecía que lo involucra.
En esta novela: Stéfano comienza a descubrir los secretos de su familia. Se ve obligado a abandonar su vida normal y enfrentarse a un poder oculto que lo persigue. Su evolución implica aceptar su destino como 'el elegido' y aprender a confiar en Rachel mientras desentraña el misterio del meriáa pyramis.

Vida Jiménez
Personaje principal
Doctora en Teología, Arqueología y Sociología, máster en Arte y Arquitectura, pintora consumada. A los 15 inició la universidad. Especialista en idiomas antiguos y primeros siglos del cristianismo. Se involucra con el senador Gordon en una investigación sobre gigantes y un artefacto misterioso, robando una pirámide de oro del Smithsoniano para evitar un apocalipsis
Miembro del equipo de Poseidonis. Ayudó a cargar un cadáver durante la misión. Se comunica con Alexander Gordon, pero desconfía de él. Descubre su parentesco con J.C.

David Vinecourt
Principal
Arqueólogo francés, amigo de Stéfano. Vive en el 9º arrondissement de París. Casado con Bernardette, tiene una hija de 8 años. Sus inclinaciones esotéricas ayudan a desentrañar el misterio de las tabletas.

Dieter Schneider
Personaje principal
El Supremo, descendiente directo de Atlas.

Itzamara
Personaje principal
Aparece en novela 5 en Cholula, y está relacionada con los secretos que esconde esa ciudad. Joven mexicana de ascendencia indígena.

Jacinta Schneider
Personaje principal
Mujer rubia, de piernas largas, belleza formal y reservada. Alta ejecutiva de las empresas familiares. Ojos serios y mirada práctica. Complexión esbelta. Amiga de Doménica Le Blanc. Es hija de un dueño de un ejército privado europeo.... y algo más.

Julio Verne / Pablo Flores Rincón
Personaje principal
Julio Verne, en su primera vida fue un escritor famoso; luego, por más de un siglo, ha vivido en el anonimato, cambiando de identidad. Actualmente vive como Pablo Flores Rincón en Madrid. Es el heredero de los secretos de Leonardo y Nostradamus.
Tuvo visiones del futuro que plasmó en sus novelas. Amigo de Tesla y Twain.

Leonardo Di Monti
Personaje principal
Cardenal y arzobispo de Venecia, es traicionado por el Papa Pablo VII.
Se espera que sea electo Papa en el próximo cónclave.

Rachel Miller
Personaje principal
Rachel Miller es la sobrina y única heredera de Lawrence Miller. Ayudó a su tío en los últimos meses a reunir las piezas del rompecabezas sobre el meriáa pyramis. Heredó conocimientos secretos. Su motivación es cumplir la última voluntad de su tío y proteger el legado familiar.

Sacerdote Alberto Giusti
Personaje principal
Sacerdote italiano que ayuda a Ricardo y se convierte en su aliado de confianza. Su rol exacto en la trama aún no se ha revelado completamente, pero se insinúa que será pieza clave.
Lo Favorito del Autor
La parte favorita del autor en esta novela:
La aparición de Johnny Cummings, alter ego de John O’Brien, el Papa Pio XIII
Primeras Páginas
1
Cabo Verde, África
El jet que transportaba al billonario J.C. Perrier, su prometida Rachel Miller, y a Leonardo Di Monti, cardenal y arzobispo de Venecia, aterrizó después del largo viaje desde San Petersburgo.
En el último minuto, a través de sus contactos con el Estado Ruso, Ciduska Plushenko procuró un jet Bombardier Global 7500, cuyos mil cien kilómetros de velocidad crucero le permitieron recorrer la distancia en menos de siete horas.
En el hangar les esperaba un helicóptero para llevarles a unas coordenadas en el Atlántico. Dos horas antes habían sido testigos telefónicos de la activación de la pirámide de Cholula. Luego de eso, a pesar de múltiples intentos, no pudieron comunicarse más ni con el grupo de Fátima en México, ni con el grupo de Da Vinci en Kazajistán.
A la una y diez de la tarde el Airbus H225 Súper Puma se aproximó a su objetivo. El Saratoga y el Auckland, los dos barcos principales de la flota contratada por Perrier para buscar la columnae de Poseidonis mencionada en el Manuscrito Médici, se posicionaron cerca del barco de exploración Nautilus, anclado desde la madrugada en las coordenadas del punto cero.
—Nautilus, este es el Saratoga, requerimos hablar con su capitán.
—Saratoga, habla el primer oficial, Jacques Tavera, el capitán tuvo que desembarcar en Tenerife, yo estoy a cargo.
—Señor Tavera, el señor Jean Chretien Perrier, presidente de industrias Perrier, pide permiso para aterrizar en su helipuerto. Desea entrevistarse con la señorita Marilyn Jones.
«¿J.C. Perrier, el billonario?» pensó. Perrier era un símbolo de Francia, el mayor empresario de su país. Una sonrisa se dibujó en el rostro del primer oficial, un francés, ante la posibilidad de conocer en persona a tan famoso compatriota.
—Bien sûr! Afirmativo, Saratoga, afirmativo, el señor Perrier puede aterrizar, es para nosotros un honor. La señora Jones está por llegar, bien sûr! —dijo el oficial, aún impactado. No pensó que fuese un buen momento para llamar a su jefa e informarle de la visita inesperada. La grúa subía el submarino a la superficie en ese momento.
—Señor Perrier, es un honor, soy Jacques Tavera, primer oficial y parisino como usted —dijo el francés, que acudió al helipuerto a recibirlo en persona.
—Encantado Jacques, lo noté en su acento. Gracias por permitirme aterrizar en su barco.
—Un placer, señor Perrier, la señorita Jones está en el submarino que estamos subiendo a cubierta, tardaremos un rato, ¿puedo ofrecerle a usted y a sus acompañantes algo de tomar mientras tanto? Tenemos un área social, un pequeño salón.
—Gracias, Jacques, vamos.
El mar estaba calmo.
Después de un rato en el salón J.C. se refugió en un saliente de un rincón semioscuro de la cubierta y se sentó. Sacó una pastilla de menta del bolsillo de una chaqueta de plumas que le permitía ser casi inmune al frío extremo de la noche. Con tanto ir y venir había olvidado la última buena ducha.
El minisubmarino que traía a las personas que buscaba tardaría en ser subido. Decidió aprovechar ese rato para sí, sus primeros minutos de soledad y silencio en algún tiempo. Se sentía raro. Se preciaba de ser un hombre fuerte, con temperamento de acero, pero ya por varias horas se sentía vulnerable y la única explicación para lo que sentía era la activación de la segunda pirámide. Días atrás, en Sudán, ser testigo directo de la energía liberada por la primera le provocó un despertar interior y le hizo comprender que a pesar de su dinero y poder estaba a la deriva.
Cuando ya no tuvo ganas de pensar más en sus sentimientos y su vulnerabilidad, buscó a Tavera, el primer oficial del barco.
—Dígame, Tavera, entre parisinos, ¿pasó algo extraño aquí cerca de las diez de la mañana?
—Imagino que sus gentes ya le habrán comentado, Monsieur —dijo Tavera, un poco más formal de la cuenta—, así que no tengo problema en confirmarle que al ser las diez y once emergió un rayo de luz a un par de metros a estribor. Nos llevamos el susto de la vida, no sé qué hubiese pasado si nos ilumina directamente.
J.C. sonrió, algo que no se le daba bien, menos cuando revelaba involuntariamente lo que estaba pensando. Significaba que la tercera pirámide, la de Poseidonis, había sido activada. Estaban cerca. Cholula estaba activada, al menos, su última comunicación con Fátima pareció indicarlo. Se puso serio.
—¿Cuánto duró el fenómeno? —preguntó, usando un nombre genérico para no fijar ideas en la mente de su interlocutor.
—Unos tres segundos. El tiempo que duré inhalando y exhalando para calmarme. Emergió de repente, una luz tan brillante que fue imposible no verla sin importar donde se estuviese en el barco. Terminó igual de repente cuando los cerebros de la gente apenas comenzaban a cuestionarse qué diantres pasaba.
Tavera terminaba su relato, cuando se les informó que estaban por abrir la escotilla.
2
Marilyn Jones descendió de primera. Su rostro tranquilo cambió al ver a J.C., quien se acercaba amigable y extendía su mano para saludarla.
—Hola, ¿todo salió bien allá abajo? Mi nombre es...
—¡Pros! —dijo Marilyn, abrazándolo—. Te reconocí de inmediato. Lo hicimos, la activamos, ¡estamos cerca!
Los otros pasajeros del submarino también le abrazaron, mientras J.C. Perrier no comprendía por qué se le recibía con tanta efusividad.
«Serán de un país donde se abrazan mucho, más después del COVID», pensó, «aunque puede ser que me hayan confundido, pues me llaman Pros».
Cuando el recibimiento y los abrazos terminaron, J.C. se recompuso y afirmó:
—Señorita Jones, mi nombre es J.C. Perrier. Mi misión es importante, necesito hablarle.
—¿No nos recuerdas? —preguntó ella, luciendo decepcionada. Al encontrarlo en cubierta se convenció de que recordaba, no era así.
—¿Debería recordarla? —respondió él.
Ella, dirigiéndose a Antonio, agregó:
—Antonio, ¿por qué no vas con Hans y ponen a... al señor Perrier al corriente de todo? Vida, Verónica y yo coordinaremos el rescate de Giuseppe.
—Después de usted —le dijo Antonio, indicándole el camino hacia el área social del barco, donde esperaban Rachel y el cardenal di Monti.
J.C. no quería perder tiempo preguntándose de dónde debía recordarla, conocía muchísima gente a diario y le era imposible grabar todos los rostros, así que avanzó a grandes zancadas con la mente enfocada en la misión. El tiempo se agotaba; tenía consigo una Meriaa pero no los medallones ni noticias de los demás, y quedaba el resto de ese veintinueve, el treinta y treinta y uno, y finito. No era momento para tomársela con calma.
Antonio Vivaldi y Hans Andersen acompañaron a J.C. al salón social. El primero señaló la mesa más alejada (algunos de la tripulación almorzaban), y tras sentarse comenzó su relato.
—Voy a asumir que está aquí por la pirámide atlante.
J.C. lo miró pensativo, y luego, como si se resignase, asintió.
—La encontramos entre las ruinas de Poseidonis —dijo Antonio, quien se sentía en potestad de revelar la información. Tanto Hans como él mantuvieron la mirada sobre J.C., midiendo sus reacciones—. La activamos usando una Meriaa y tres medallones.
J.C., con una efusividad rara en él, tomó a Antonio de los hombros y dijo con emoción:
—¡Fantástico! Activamos una en Sudán el veintiuno de diciembre, y otra en Cholula, México, hoy mismo. ¡Falta una!
Se arrepintió al instante de hablar de más, dando información a gentes de las que no sabía nada. No se sentía en control, sus emociones se paseaban fuera de los límites.
Antonio mantuvo un tono pausado y continuó con las revelaciones.
—Tras activar la columnae recuperamos algunas memorias de vidas pasadas. Son muy confusas... Tu rostro nos es familiar, eres Pros, nuestro aliado, pero no tenemos claro el por qué. Cuando Marilyn corrió hacia ti y dijo tu nombre en las mentes de los demás se formó un rostro, el tuyo. No es igual, tu color de piel era más oscuro, pero eras tú, tu rostro, Pros...
—Las almas reencarnan —intervino Hans, al ver una mueca involuntaria en el rostro de J.C. que demostraba cuán tontería le parecía la afirmación—. La activación de la pirámide nos llenó de imágenes, de memorias... Yo hasta hace poco creía ser Hans, catedrático universitario y autor de algunos libros; ahora sé que soy un alma que he vivido muchas veces.
—Yo también —dijo Antonio.
J.C. los miró serio. Viendo en sus ojos y en sus gestos que creían lo que decían decidió atender a sus palabras sin juzgar.
«Quizá activar dos pirámides al tiempo multiplica el efecto y permite descubrir que las voces son uno mismo diciéndose que eso ya lo vivió, y que el mejor camino es hacia un lado y no hacia el otro», se dijo.
Hans, Antonio y otros habían abierto la escotilla a esos recuerdos y experiencias descubriendo personajes escondidos e inaccesibles hasta ahora. Lamentaba no estar teniendo la experiencia.
—¿Cuántas vidas recordaste? —preguntó J.C. a Hans, con curiosidad, recordando a Margarita, la mujer de su grupo que decía haber recordado una vida pasada tras la activación de la pirámide de Sudán.
—Todo es vago, más una sensación en el alma que recuerdos específicos, y las imágenes continúan llegando. No tiene sentido más allá de rostros y emociones ni he logrado armar la estructura de ninguna vida concreta, pero tu presencia y la de los otros del grupo me genera sensaciones fuertes. Hay algo en lo que creemos coincidir: hace muchas vidas tuvimos una relación cercana en la Atlántida que ahora es fundamental y da sentido a lo que está pasando.
Antonio continuó la historia de su encuentro, de Alexander Gordon y los purificadores, de Giuseppe, su violín, y todo lo que les llevó a activar la pirámide atlante.
Pasó horas escuchando historias y recibiendo información, aún sin poder comunicarse con los demás miembros de su grupo. Tanto el grupo de Fátima como el de Da Vinci seguían desaparecidos.
J.C. decidió compartirles el manuscrito Médici (tenía copia en su móvil) para confirmar si los eventos descritos allí resonaban con sus experiencias y facilitaban los recuerdos. La sinceridad de aquellas gentes unida al poco tiempo restante, le convencieron de que era momento de exponer sus cartas.
—Nuestra situación es como sigue, creemos que la pirámide faltante está en Vietnam, tenemos coordenadas aproximadas y una Meriaa, pero no los medallones. Quedan dos días para encontrarla, poco tiempo a pesar de que hemos movilizado todos nuestros recursos. Propongo viajar a Cabo Verde en mi helicóptero, y de allí un jet nos tendrá en Vietnam mañana. En segundo lugar, tengo un documento que quizá ayude a recordar al grupo, lo mostraré, se le ha denominado Manuscrito Médici.
Hizo una pausa.
—Y por último, no estamos solos, los purificadores saben de nosotros, y ya hemos tenido enfrentamientos, específicamente con Nicolás Maquiavelo.
—Sabemos de él; Alexander Gordon, uno de los purificadores nos está ayudando.
—¿El senador que estaba muerto y apareció vivo?
—Estuvo con nosotros todo el tiempo; sin él no hubiese sido posible activar Poseidonis. No quiere la purificación porque le gusta demasiado el poder que tiene y el que está a punto de obtener, así que creemos que al menos circunstancialmente está de nuestro lado.
—Nunca se sabe si se puede confiar en esos aliados del otro lado.
—Vamos con Marilyn y las otras, les explicaremos todo, y tomamos decisiones. ¿Qué haremos con Rachel y el Cardenal?
J.C. volteó y vio a su prometida conversando animada con el Cardenal di Monti. Era excelente conversadora, muy inteligente, y podía apostar que el cardenal estaba perdiendo el argumento, cualquiera que fuese.
—No le teme a Di Monti, no ha recordado, le comentaré de eso más tarde, cuando no esté con él, por el momento le daré las buenas nuevas.
Caminó hasta ellos, y para que los miembros de la tripulación que estaban cerca no escucharan les dijo discretamente:
—Poseidonis fue activada. Lo de Cholula no está cien por cien confirmado, pero lo doy por un hecho.
—¡Fantástico! —exclamó Rachel, también con discreción.
—Así es, estamos cerca —respondió J.C.
J.C. observó a Di Monti para tratar de leer su reacción. Nada. ¿Habría recordado? Si quería ocultarlo tenía las habilidades para hacerlo.
—Partiremos hacia Europa en un par de horas; por ahora bajarán en el submarino a recoger a alguien que quedó en la pirámide.
—Me quedaré con el cardenal Di Monti. Está tratando de convencerme de algunas de sus posiciones teológicas —agregó Rachel.
—¿Ha hecho algún progreso, Cardenal?
—Ella sí, yo no. —Fue su respuesta.
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